miércoles, 25 de abril de 2007

Lugares, personas y sueños con nombres propios

Tres meses en el Mapa de los Sueños

Un mapa no es más que una representación plana de una porción de nuestro planeta; por lo tanto, por debajo de su superficie las cosas se mueven, cambian, se hacen y se deshacen.

En esta cartografía parcial que intentamos re-construir se deslizan las representaciones de aquellos lugares transitados, de espacios reales e imaginarios, de seres humanos soñando sus mundos y los mundos por venir. Por eso, en estos 3 meses de viaje se fue acumulando una toponimia andante, un calendario de lugares y personas, la mayoría con nombres que, aunque no figuren en este o en ningún otro mapa, son y “les” son propios.

Un 25 de enero partió la galponeta cargada de sueños y de espacio para tratar de guardar nuevos sueños. Y así, en tan sólo 3 meses vio pasar 90 días (88 en realidad, contando que febrero tiene 28), 12.602 kilómetros, 3 países, 10 provincias argentinas, una cubierta reventada, unas cuantas horas de Internet.

Pasaron también empanadas, arroz, fideos con tuco y sin tuco, sopas varias, sopaipilla, mate, café con leche, tostadas, asado, chorizo y morcilla, cerveza, vino, gaseosas (no vamos a decir la marca, pero todos saben cuál es mi preferida) humitas, milanesas de ternera, de pollo y de llama, solas o “alla napolitana”, paltas, pizzas al horno y a la parrilla, guiso de maíz, desayuno continental, dulce de leche, dulce de cayote, dulce de mermelada, lomo chorrellano, mote, picante, lomo palta y lomo mayo, puchero...

Paso pampa húmeda y seca, médanos atlánticos y pacíficos, estepa patagónica, altos valles, medios y bajos, glaciares, bosque andino-patagónico, cordillera de los andes, cordillera del viento, viento, selva valdiviana, valle central chileno, caleta mehuin, océano pacífico, pehuenia, payunia, araucanía, volcanes, cañon del atuel, nihuil, oasis cuyanos, pedemontes mendocinos, precordillera, cordillera frontal, cordón del plata, tupungato y sosneado, desierto de lavalle, valles sanjuaninos, llanos riojanos, cordón de famatina, cuestas catamarqueñas, valles interserranos, sierras del aconquija, cañaverales y yungas tucumanas, valles calchaquíes, quebradas de las conchas, serranías de zapla, valles jujeños, quebradas de humahuaca, cerros de 7 y mil colores, trópico de capricornio, puna, altiplanos, salares de uyuni, isla inka huasi, río puca mayo, cerro rico, cordillera real, quebrada de la higuera, quebrada del churo, abra del picacho, río grande y multitud de pequeños.

Pasó Villa Elisa y pasó La Plata, pasaron Viedma, Patagones, La Boca, La Lobería, Playa Bonita y Bahía Creek, pasó Choele-Choel y pasó Arroyito, pasó San Carlos de Bariloche, pasaron Lago Puelo y El Bolsón, pasaron el lago Mascardi, el río Manso y Los Rápidos, pasaron Cholila y el río Arrayanes, el lago Verde y el Menéndez, pasó Esquel y pasó Leleque, pasó Villa la Angostura y el paso Zamoré, paso Mehuin y pasó Temuco, pasaron Las Lajas, Malargüe y Valle Grande (M.), pasó Mendoza y pasó Godoy Cruz, Jocolí y Costa Araujo, pasó San Juan, Famatina, y Peñas Negras, Belén, y Andalgalá, Concepción y Tafí del Valle, pasó Cafayate, San Salvador de Jujuy y Chalican, pasaron Purmamarca, Tilcara, Uquía, Abra Pampa y La Quiaca, pasó Villazón, Tupiza y Atocha, pasaron Uyuni y Colchani, pasó Potosí, pasó Sucre, pasó Tarabuco, Pasaron Pucará, La Higuera y Vallegrande (B.), pasó Mataral y pasará Cochabamba, donde estoy escribiendo este listado.

Y por sobre todas las cosas, pasaron las vidas, las tristezas, las alegrías y los sueños de tantos y tantas.

Pasaron y están con nosotros Verónica, Luciana, Inés y Norberto; Virginia, Adela, Natalia (O.) y Alberto; Josesa, Jorge, Sofía y Joaquín, Tascha, Enzo y “la comunidad” de Los Rápidos; Alejandra, María y “la Colo”; Bruno y Francisco, Jorgelina y Roberto; Emilio, Gerardo y tod@s en la Biblioteca O. Bayer, Alejandro, Silvia, Fernanda y la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel; Natalia (G.); el Comité de Defensa del Mar de Mehuin – Chile; Natalia (B.), Mauro, Inés, Ana y todo el CAC; Javier, Nico, Chini, Pedro, Miriam, Gachi (la CECA); Silvana, Mauro y Poli de “El Hombrito”; HIJOS Mendoza; Mariana, Armin, Marcelo, Gianni y toda la UST; la Asamblea de Autoconvocados de Famatina, la Asamblea de Ciudadanos por la Vida de Chilecito, la Asamblea de Chañarmoyo y la Asamblea de Pituil, Eliana y Sebastián; la Corriente del Pueblo y el MoCaJu, los vecinos de Chalican; la Comisión de DDHH de Jujuy, la Agrupación Avelino Bazán, el Movimiento Tupac Katari, Fernanda y el Perro Santillán; Obet y Pedro, Irma Rosado y Manuel Cortés; Coco Peredo y Ernesto Che Guevara.

Todo esto y todos y todas estas pasaron y siguen estando con nosotros. Por eso esta toponimia, por eso este intento tal vez vano de recordar a todos y todas y decirle gracias.

La fecha, los 3 meses, son sólo una excusa para contarles a todos y todas las cosas que pasan pero –sobre todo- las cosas que quedan.

Cochabamba, 25 de abril de 2007


Textos y foto: Sergio

viernes, 20 de abril de 2007

Don Manuel y los violines

Ningún poblador de La Higuera posee un vehículo, salvo los franceses de La Posada, que albergan a los turistas más adinerados y que no tienen ninguna relación con la gente del lugar.
Probablemente por esa razón, los niños del lugar estaban muy interesados en conocer detalles acerca de nuestra “movilidad”: el precio, el tipo de motor, el kilometraje.
También Don Manuel se interesó en el vehículo y me pidió que lo abriera para mirar en su interior.
Lo primero que llamó su atención, fue el gran bulto cubierto con un aguayo colorido.
¿Qué es eso? –indagó curioso, ¿una guitarra?
Es un violoncello –le respondí
¿...?
Como un violín, pero más grande –aclaré
Ah... si, en Pucará, conocí a unos señores que tocaban música con eso –explicó, haciendo el gesto del violín apoyado sobre el hombro
¿Puede tocar un poco para mi? –dijo, con un tono casi de súplica

Entramos a su casa, y me indicó el lugar del patio en que podía acomodarme. El cello estaba bastante desafinado, así que me tomó un rato ponerlo en condiciones.
Don Manuel observaba fijamente el aparatito negro que tenía entre mis manos.
Es para poder afinarlo -le expliqué, mientras él continuaba haciendo el gesto del violín sobre el hombro, usando su machete como arco.

Toqué un par de melodías de memoria, con Don Manuel sentado a mi lado, bajo el alero del patio de la casa.

Muchas gracias –dijo, y me regaló una sonrisa. Gracias por tocar para mí.

Guardé el cello en su estuche y nos dispusimos a escuchar una más de las anécdotas que Don Manuel nos contó acerca del Che. Como cuando lo conoció en una fiesta en el Abra del Picacho, y pidió que tocaran música de Bolivia.
El ambiente era tenso y el Che les dijo a sus compañeros que bebieran y que bailasen entre ellos. Esa actitud agradó a los campesinos y generó que tuvieran más confianza hacia los guerrilleros, hasta que lo avanzado de la hora los obligó a abandonar el lugar y el sosiego momentáneo de aquella fiesta.

¿Sabe una cosa? –me dijo antes de que partiéramos... Cuando escuché a aquellos músicos en Pucará tenía diez años, y desde entonces nunca más había escuchado tocar esa música. Gracias por tocar para mí.

Y pensar que en algún momento del viaje, me pregunté si valía la pena andar cargando con el cello para tocar sólo muy de vez en cuando...


Texo: Sergio, foto: Javier

CARTELES

En la entrada de cualquier pueblo de Bolivia, sea pequeño, mediano o grande, pueden observarse unos carteles que señalan alguna obra financiada por un organismo internacional, el BID, la USAID, una ONG, la cooperación española, francesa, turca o de donde sea.

Lamentablemente, la mayoría de las veces no pudimos ver o tan siquiera vislumbrar si aquellas obras se habían concretado. La sensación es que si todas las que aparecen en aquellos letreros se hubiesen llevado a cabo, los bolivianos no sufrirían las penurias que históricamente y hasta hoy –a pesar de los vientos de cambio, vienen sufriendo.


En La Higuera, en cambio, debido probablemente a su minúscula extensión, sí pudimos apreciar una de estas obras. Allí el gobierno cubano construyó un centro de salud, una escuela y un albergue, y destinó en el lugar dos médicos procedentes de la isla, que atienden allí y en los parajes rurales de la zona la salud básica de los campesinos. Anteriormente, existía una posta sanitaria en “la escuelita”, una miserable construcción de adobe, en cuyo interior asesinaron al Che y en la que hoy –hecha a nuevo de ladrillos y cemento- funciona un triste museo adornado con fotos y recuerdos muertos de quien rebosa de vida en tantas luchas en todo el mundo.

Paradójicamente, en la entrada del pequeño poblado no se advierte ningún cartel que indique tal emprendimiento, como no lo hay en Vallegrande, donde también los cubanos construyeron a nuevo el hospital en donde alguna vez, hace 40 años, el ejército boliviano maquilló el cadáver del Che para presentarlo orgulloso a la prensa.

El centro de salud, escuela y albergue de La Higuera es un lugar pequeño y sencillo, con una cancha de básquet a modo de patio, dos dormitorios para los visitantes, un aula, un dormitorio para “los doctores” y el consultorio médico.

Allí, en la puerta de consultorio, pequeño y apenas legible a la distancia, aparece el único cartel que da cuenta de la obra.

Sobre un fondo azul, con las banderas de Cuba y de Bolivia como marco puede leerse: Consultorio Dr. Ernesto Che Guevara.

Texto y fotos: Sergio

sábado, 14 de abril de 2007

DISCO-GRAFICAS

1. Ticket to Ride (Boleto para pasear) The Beatles / Help!
Por primera vez en el viaje, decidimos hacer una excursión con una agencia y contratamos un guía para visitar las minas del Cerro Rico. La sencilla razón radicaba en que sería bastante difícil ingresar solos y –fundamentalmente- sería imposible salir. Por otra parte, el ingreso con un guía nos permitiría conocer algunos aspectos históricos y actuales de la explotación minera y tomar contacto con los mineros.

2. Wuthering Heights (Cumbres borrascosas) Kate Bush / Wuthering heights
El Cerro Rico fue el principal centro productor de plata durante la época de la colonización española y constituyó la base económica de la expansión imperial de España durante los siglos XVI y XVII. En las minas de Potosí trabajaron y dejaron su vida en los socavones cientos de miles de esclavos pertenecientes a las naciones Kolla, Quechua y Aymara. La magnitud de la explotación minera fue y es aún tan grande, y son tantos los túneles que se han excavado que la montaña ha descendido desde los 5.000 hasta los 4.800 metros de altura. Cerca de la cumbre, un monumento rinde homenaje en nombre de la corona española... ¿A los mineros? No, claro... a los santos y a los sacerdotes que evangelizaron a los brutos indios que no querían entender que la plata sirve para adorar al Señor.
En nuestros días, menos preocupados por cuestiones teológicas, los potoxinos pueden elevar su mirada hacia la cumbre del cerro y adorar a una decena de antenas de empresas de telecomunicaciones que elevan sus plegarias en el firmamento boliviano.

3. Follow you, follow me (Te seguiré, me seguirás) Genesis / And Then There Were Three
Para tomar contacto con los mineros y compartir un rato en sus tareas, debemos llevarles algunos obsequios y para ello, Obet, el guía que la agencia designó para nosotros, nos llevó de recorrida por el mercado minero. Allí compramos guantes, barbijos, cartuchos de dinamita, hojas de coca, cigarrillos de tabaco y eucalipto y alcohol puro. Cada sugerencia de Obet fue aceptada por los tres gringuitos, a sabiendas de que al fin y al cabo los regalos nos abrirían las puertas para poder jugar un rato al minero explotado, o al menos observar el sudor ajeno y que serían aceptados gustosos por los mineros y los demonios que cuidan la mina.

4. Carry That Weight (Cargarás con ese peso) The Beatles / Abbey Road
Una vez que nos disfrazamos de mineros, con nuestras botas, trajes, cascos y linternas, ingresamos en la mina “San Javier” cuyo arco de entrada data de la época colonial. En nuestros días, si bien las minas son privadas, la extracción de mineral está a cargo de cooperativas, que lo venden a grandes empresas para su procesamiento. Para que la empresa acceda a comprar, un minero debe producir en boca de mina un mínimo de 8 toneladas de roca. El tiempo necesario para extraer dicha cantidad depende básicamente de la tecnología utilizada. Si cuenta con perforadora neumática, un equipo con experiencia puede demorar unos 3 días. Para la gran mayoría, que trabaja con dinamita, pico, masa y pica de hierro, el trabajo toma una semana. La roca es triturada manualmente y sacada fuera de la mina en carretilla, donde es cargada en camiones para llevarla a los lugares de procesamiento. Los minerales extraídos son principalmente plomo, hierro, estaño, zinc y plata, metales que en la actualidad tienen precios “buenos” en el mercado internacional, lo que hace que los mineros (y ni que hablar de las empresas que procesan los minerales) estén gozando de una suerte de bonanza económica. Paradojas de la economía de mercado: para aprovechar el buen momento los mineros trabajan más y más horas en el socavón; a más horas en la mina, más jóvenes mueren de enfermedades producidas por respirar los gases tóxicos provenientes de las explosiones de dinamita, combinados con el alcohol y la mala alimentación (todo esto a una altura de alrededor de 4500 metros sobre el nivel del mar). Pensándolo bien, cualquier asalariado sufre la misma suerte desdichada: con la idea de “salir” de la miseria que produce la explotación capitalista, un trabajador o una trabajadora debe trabajar más horas, lo que en realidad aumenta su explotación y acorta su vida.

5. Don’t think twice, it’s all right (No lo pienses dos veces, está todo bien) Bob Dylan / The Freewheelin’ Bob Dylan
Una vez dentro de la mina, recorremos diferentes niveles, en tanto que nuestro guía Obet, nos presenta una serie de “maestros” (la categoría más alta en el escalafón minero, aquellos capaces de “seguir” la veta del metal) quienes compartieron su trabajo con nosotros (que tuvimos la osadía de “trabajar” durante unos 10 minutos, quedando –por supuesto- agotados) pagando nuestro derecho a compartir ese rato de tarea asfixiante con los “souvenir” mineros que habíamos comprado.
Más tarde, nos dirigimos hasta el sitio en el que se encuentra uno de los “Tíos” de la mina. Los tíos son los demonios dueños de todo lo que allí se encuentra y por lo tanto, debe pagarse tributo para extraer las riquezas de la montaña. En rigor de verdad, estos tíos son el resultado sincrético de la imposición colonial de rendir tributos a Dios. Como la pronunciación de la letra “d” es casi imposible en quechua, las víctimas de la codicia española inventaron a este dío/tío (¿Teo?) como un demonio a quien ofrendan parte de sus pertenencias, en particular alcohol, coca y tabaco, además de adornos multicolores, para congraciarse con este dueño de la vida y de la muerte subterránea.
En un momento, mientras transitábamos por un túnel muy estrecho, en sentido ascendente, Obet (en ese momento el verdadero dueño de nuestras vidas) nos pide que lo aguardemos un instante allí mientras se dirigía hacia un túnel que se abría hacia nuestra izquierda.
Tardó un rato en regresar, y lo hizo con una propuesta: nos invitó a compartir un rato con Pedro, un minero, guía y amigo suyo. Aceptamos inmediatamente, sin saber que esa invitación nos estaría abriendo muchas más puertas a la vida de los mineros, que la totalidad de socavones abiertos con el esfuerzo y la sangre de los pobladores originarios de esta región.

Quedarse en la mina con Pedro significó recorrer una maraña de los senderos que tejen una y muchas vidas. Significó el desfile de anécdotas e historias de un ser maravilloso que apenas deja salir de vez en cuando en el socavón, cuando algún “amigo” se acerca a conversar con él, o –como nos ocurrió a nosotros, bastante incrédulos al principio- compartir la tibieza de sus palabras, sentir la mano amiga que nos ofrece un trago de cerveza con alcohol, o unas hojitas de coca para masticar, tratando de saciar el hambre de ese día, o quien sabe sino una tristeza milenaria.
Porque Pedro estaba triste. Nunca supimos por qué, pero cuando llegamos a sentarnos en la hospitalidad oscura de su incipiente amistad, Pedro estaba llorando –o lo había estado haciendo por mucho tiempo, según anunciaba el brillo fluvial de sus ojos- y aunque no lo sepamos no importa, pero pareció que nuestra presencia, calmó un poco aquella angustia, llamado como fue a brindar su calor argentífero, su sabiduría potoxina, su charla compañera; esos andamios mineros de su humanidad que, con el tiempo, descubrimos que formaban la estructura de su ser.
Y así salieron sus palabras e ingresaron tragos y más tragos y más hojitas de coca y el mundo se fue ampliando y por la estrechez de nuestro túnel compartido pasaron las historias de turistas argentinos que preguntaban una y mil veces “¿Qué minerales se extraen?” y equipos de fútbol de allá y de acá y Boca y Real Potosí y las ninguneadas permanentes que los paceños propinan a los potoxinos y la historia de cómo logró “salir” de la mina para ir a estudiar y convertirse en guía de turismo y conocer a Obet y trabajar en la mejor agencia de turismo de Potosí y estar nuevamente en la mina y aprender inglés y francés (“un petit peu”) y pasar por allí otro grupo de gringas y gringos ingleses, noruegos, australianos y "sonreír un rato", "sacar foto", dejar regalos como quien deja unas flores sobre una lápida y se marcha y el desprecio de los “blancos” de la ciudad que no pueden entender como Pedro que es un “indio” habla inglés y ellos no y cómo la gente bien parecida quiere insultarlo y cree que lo hace llamándolo “minero” y vuelta al fútbol y la Copa Libertadores y las historias de Homero y los Ulises cotidianos de la mina y la llegada del primo de Pedro semi-borracho al principio y recontra-mamado al final, protestando por haber perdido su celular e invitándome a recorrer toda la mina y filmar y hacer un documental y mostrar como viven los mineros y ofreciéndome de tomar más alcohol y enojándose porque yo apenas me mojaba los labios y más fútbol esta vez con Bolívar y el disco que gira y gira y las mismas historias que se cuentan una y otra vez pero no nos importa porque estamos felices de compartir todo eso y de hablar poco y escuchar mucho y volver a la vida de Pedro y de cómo el quechua que estaba prácticamente prohibido para los guías de turismo hoy se habla con orgullo y aquella vez que el Real Potosí le ganó a no se quién pero la televisión apenas lo mencionó y en cambio el Bolívar u Oriente Petrolero siempre tienen prensa y otra vez los idiotas que envidian a Pedro porque es quechua y habla inglés y otra vez Troya y la vida larga y gloriosa de Ulises y el fútbol y el alcohol y la coca y el tío y la pachamama y las horas que pasan allí adentro y Pedro que nos pide que no nos vayamos que esta feliz de que alguna vez alguien se quede conversando con él y yo no me animo a mirar el reloj para que no sienta que quiero irme y Boca otra vez y el disco que sigue girando y un silencio...

6. Counting out time (Contando el tiempo) Genesis / The Lamb Lies Down on Broadway
La recorrida por la mina estaba planteada en alrededor de 4 horas en total, contando la visita al mercado de los mineros, el ascenso hasta la cumbre, etc, etc, pero resulta que nosotros llevábamos cerca de 4 horas dentro de la mina de las cuales aproximadamente 3 las habíamos pasado con Pedro y su primo y Obet y el Tío y la cerveza con alcohol y la coca y los cigarrillos –uno atrás de otro, para reforzar lo cíclico de nuestra existencia allí abajo- cuando se produjo la primera explosión. Nos quedamos en silencio y todos inmediatamente miramos a Pedro y a Obet que permanecían callados y que con la segunda explosión comenzaron a contar... tres, cuatro, cinco... saqué la cámara de video que hacía rato había guardado -en vista de que el alcohol seguía alimentando el giro del disco, y comencé a filmar, el silencio, doce, trece, catorce... y la imagen que vibraba ante cada nueva explosión, y el Tero que miraba para abajo, veinticuatro, veinticinco... y yo en la punta de esa fila de pollos mojados de temor y las ondas expansivas que sacudían la tela de mi traje de minero, treinta, treinta y uno, treinta y dos... y por fin el silencio más occiso aún y la voz de Obet que pide calma y que dice que ya pasó y que esta todo bien y que por qué mejor no nos vamos a seguir tomando todos juntos fuera de la mina.

7. Kiss of Life (Beso de vida) Peter Gabriel / Peter Gabriel
Salimos de la mina guiados increíblemente por el primo borracho de Pedro en tanto que él y Obet caminaban juntos al final de todo. Obet quería convencer a Pedro que no íbamos a abandonarlo: “no nos vamos a escapar” -le decía, mientras nuestro amigo nos invitaba insistentemente a tomar a su casa y le proponía a Obet ir caminando ida y vuelta desde Potosí hasta La Paz para armar “un circuito de trekking”.
“Ustedes son parte de mi familia, y yo quiero invitarlos a mi casa”
En una de las miserables casillas donde guardan sus cosas, nos quitamos el traje/disfraz de mineros, mientras Pedro y Obet hacían lo propio y todos seguíamos tomando –esta vez, agua mineral con alcohol- aunque en rigor de verdad, algunos de nosotros “hacíamos que tomábamos” para no ofender a Tíos ni a primos.

8. Wish you were here (Deseo que estuvieras aquí) Pink Floyd / Wish you were here
En casa de Pedro, un departamento sencillo pero bonito, con tremendo equipo de música que inmediatamente atronó por las paredes, siguió la ronda de tragos, esta vez con Licor de coca (bastante rico) y Licor de café al cognac Tres Plumas (puajjj...) y más hojitas de coca y más cigarrillos.
“Ustedes son parte de mi familia, son mis amigos, pero no tengo nada más que esto para ofecerles” dijo una vez más y nos entrego un llavero a cada uno.
Obet nos explicó a todos que la camioneta con la que nos movilizábamos era de la agencia y que por tanto la tenía que devolver, pero que luego tomaría un taxi y regresaría para buscarnos a los tres gringuitos. “No me voy a escapar” –volvió a decirle, y partió.
La hospitalidad de Pedro, la apertura de sus brazos para recibirnos y darnos todo lo que estaba a su alcance –empezando por su amistad, nos cobijo y nos brindó la tranquilidad necesaria para esperar el regreso de Obet, siendo que estábamos en un barrio de las afueras de Potosí, absolutamente desconocido para nosotros, y sin la menor chance de regresar al Hotel por nuestros propios medios.
La música acompañó una y dos y más vueltas de tragos, “Hey Jude”, “Wish You Were Here”, un reggae en francés que decía algo así como “ellos quieren dividir el mundo...”
“Ustedes son mi familia, mis amigos...”
Qué tema impresionante!!!! -decía Pedro al compás del clásico de Pink Floyd, mientras todos lo cantábamos, y volvía a ponerlo, y de nuevo Hey Jude y de nuevo el reggae y Wish You Were Here, y otra ronda de tragos y de nuevo el fútbol y la descripción minuciosa del primer equipo del Real Potosí, con procedencia y características de cada uno de sus jugadores incluída...
Qué buen tema!!!! otra vez…

9. Brain damage (Daño cerebral) Pink Floyd / The Dark Side of the Moon
Y Obet que no regresaba y comenzaba a pasar el tiempo y que cómo íbamos a hacer para regresar.
“Ustedes son mis amigos, van a quedar a dormirse en mi casa” decía e insistía Pedro, ya completamente borracho tras (¿cuántas?) horas de ingerir alcohol puro de 96 grados. Mezclado con cerveza, mezclado con agua, mezclado con su amargura, pero 96 grados al fin.
Y un nuevo giro del disco... “did they get you to trade, your heroes for ghosts?”
Si, claro, “wish you were here, Obet”, deseamos que estuvieses aquí...


10. Where the streets have no name (Donde las calles no tienen nombre) U2 / The Joshua Tree
Pero Obet nunca llegó. Y pasaban las horas y pasaba el alcohol y pasaban los Beatles y Pink Floyd y nosotros ahí sin saber cómo hacer para volver a casa y nuestras mochilas cargadas con cámaras de foto y de video y ni en pedo caminando y que cómo hacemos...
Pegado en la puerta, un aviso mostraba los números de una empresa de taxis. Probamos con el celular de Pedro, nada.
Ponele un cero adelante... –decíamos, pero nada. Sacale el 2, ponele un 4...
Que se yo!!!!!
Y nada...
- Yo los llevo a tomar un taxi, balbuceó Pedro, ya prácticamente dormido en su silla, en un esfuerzo por sobreponer su inmensa generosidad a su inmensa borrachera.
Bajamos unas dos calles, creyendo estar dirigiéndonos a una agencia de remises o algo así. Llegamos a la esquina, ninguna agencia, y ahí terminó la procesión.
Y ahora? –preguntamos a coro...
Vamos a esperar que pase un taxi, -dijo nuestro amigo sin lograr vislumbrar nuestras caras mezcla de desesperación, incomprensión, nerviosismo, ¿pánico?
Pero lo único que pasaba eras unos muchachos también agraciados por quién sabe qué alcoholes, y una camioneta que al doblar la esquina soñamos taxi pero resultó estar cargada hasta la manija de milicos que pasaban muuuy lentamente a nuestro lado y nos miraban y justo en ese momento Pedro tiene la feliz imprudencia de vomitar en la vereda...

11. Hallelujah (Aleluya) Nick Cave and the Bad Seeds / No More Shall We Part
Hubiéramos pensado que tal vez no habíamos sido lo suficientemente generosos con el Tío y con la Pacha y por eso un castigo descendería sobre nosotros, pero parece que nuestra coca y nuestra ofrenda alcohólica fueron aceptadas y nuestras plegarias a todas las divinidades de todos los cultos de todos los tiempos fueron escuchadas porque una jovencita que atinó a pasar por ahí, despertó lo que quedaba sobrio de mi humilde sagacidad y la abordamos suplicándole (bueno, no tanto, pero podría haber sido así) que nos marcara el número de un taxi desde el celular de Pedro –que por entonces había descargado el contenido etílico de su estómago y alrededores, y se hallaba inmerso en un silencio sepulcral.
Así lo hizo nuestra princesa inmaculada, con sonrisa angelical ante nuestro postrado agradecimiento incluida, y se marchó, heroína anónima que seguramente encontrará su nombre escrito en hilos de oro en las puertas del paraíso cualquiera sea su confesión.

12. I’m so tired (Estoy tan cansado) The Beatles / The Beatles
Y el taxi llegó, y allí nos subimos rumbo al descanso, a la tranquilidad, al repaso de los momentos vividos y a la felicidad, al fin y al cabo, de tener la fortuna de los encuentros que supimos conseguir.
Con un millón de ideas en mente, con todo por relatar y la promesa de un día dedicado al ocio contemplativo, a la lectura y la escritura, por qué no a la música? a ese oscilar perpetuo de tonalidades contenidas en los discos (en los de ayer, y todavía algo en los de hoy...) que como Pedro, como su vida, como su inmensa amistad y su humanidad transparente se nos brinda para llenarnos de felicidad, para suavizar los ángulos formados en las grietas de nuestras almas entre tanta miserabilidad, tanto canalla, tanta mezquindad...

13. I’ll be back (Volveré) The Beatles / A Hard Day’s Night
Y de allí en más, promesas de encuentros, amistad fugaz que se condensará para siempre, nuestro gracias fraterno para aceptar el dar tan grande de nuestro amigo.
Y en cada Pedro, como en cada canción, el destino circular, la libertad de girar, de ir y venir, de comenzar y terminar, como un círculo, el que nos permite partir, y nos permitirá volver.
Claro que volveremos.
Jallalla Pedro!! Jallalla Potosí!!

year after year
running over the same old ground,
and what have we found?
the same old fears…
wish you were here

(año tras año
corriendo sobre el mismo viejo prado
y que encontramos?
los mismos viejos miedos...
deseo que estuvieras aquí)
Roger Waters

Textos: Sergio, fotos: Sergio y Tero

miércoles, 11 de abril de 2007

INUNDACION DE LUZ

(un mapa de sueños y delirios en el Salar de Uyuni)


Destruyendo cualquier oscuridad, diluyendo las sombras, engañando a los colores, apropiándose del sol.


Metiéndose por cada rincón, por entre las capas de ropa, por entre los pliegues de la piel y los recovecos del alma.


Ocupando cada páramo de textura, reconfigurando las siluetas de lo visible y lo invisible.


Polo de sol, latitud alada.


Corrompiendo cualquier atisbo de equilibrio, revolucionando lo barroco, lo clásico y lo romántico.


Bailando contra montañas de tiempo, geometría milenaria, rugosidad absurda.


Fluyendo en torrentes paleozoicos y reflejos paranoicos, espejismos de nuestra finitud.


Suavidad de espina boliviana, piquete de sangre árida, molino de banderas de mundos ficticios.



Huellas en mapas textiles, cuerdas en clave andina, savia hirviente de corazón tectónico.


Sales de vida en silencio. Unos locos gritando qué verbos.



Blancos en el mundo blanco, salar de dulzura kolla y aymara.






Textos: Sergio, fotos: Sergio y Tero

martes, 10 de abril de 2007

LA MUERTE Y LAS PALABRAS

He leído en los últimos días un texto de Mex Urtizberea que circuló mucho por Internet y que dice algo así como que "todos saben que no se le pega a un maestro, menos los gobernantes"
Buen intento Mex, una noble intención en tus palabras.
Pero lamentablemente, creo que uno de los grandes desafíos que tenemos que plantearnos, es enterarnos de una vez por todas que los gobernates no matan de brutos, ni de ignorantes.
Nos matan porque saben que necesitan matarnos.
Nos matan porque en nuestra muerte esta su supervivencia.
Esta mafia de asesinos que nos gobierna, en Neuquen y/o en la Casa Rosada, sabe muy bien por qué nos mata.
Nos matan porque nos tienen que matar para seguir siendo lo que son y haciendo lo que hacen con nuestras vidas y nuestras muertes.
Nos matan porque es la única forma que tienen de imponer sus "ideas".
Nos matan a los docentes porque un pueblo que no recibe educación no puede saber por qué nos matan.
Nos matan a los docentes que luchan porque un pueblo con miedo no se anima a preguntarse por qué nos matan.
Nos matan a los campesinos porque necesitan más y mas tierra para sembrar sus trangénicos que nos matan.
Nos matan a los piqueteros porque estan en la calle luchando para que no nos maten.
Nos matan a los estudiantes porque quieren estudiar para saber qué hacer para que no nos maten.
Nos matan a los luchadores populares porque con su lucha se les hace más difícil matarnos.
Nos matan porque saben por qué nos matan.
Nos matan porque en la escuela no nos enseñan por qué nos matan.
Nos matan porque en la escuela no nos permiten que enseñemos por qué nos matan.
Nos matan a los docentes porque quieren que en las escuelas nos permitan enseñar por qué nos matan.


No nos matan porque sean ignorantes.
Nos matan porque somos nosotros los ignorantes, los que no terminamos de hacer lo que tenemos que hacer para que no nos maten.

Texto: Sergio

viernes, 6 de abril de 2007

LOS ESPECIALISTAS

Historias y presentes de lucha
Existe un comentario muy popular entre quienes han visitado la ciudad capital de Mendoza, que sugiere que es la ciudad más limpia del país. En efecto, en esta ciudad se puede caminar por veredas enceradas, refrescadas por las acequias rebosantes de las aguas de deshielo, apreciar los pulidos portones de maderas nobles o los rojos tejados de las casonas de estilo colonial, o refugiarse del tórrido verano mendocino bajo las añosas arboledas de la peatonal Sarmiento, de la Plaza Independencia o el Parque San Martín.

Camino al occidente, en las primeras estribaciones de los Andes, en el pedemonte precordillerano, las veredas enceradas y las arboledas añosas dejan paso a las barriadas obreras, a la periferia del lujo y el brillo ostentoso. Allí, entre las calles de pedregullo, viven miles de familias que no tienen vereda para encerar ni agua en sus acequias. Es más, tampoco tienen agua suficiente para vivir. No tienen agua para tomar, ni para bañarse, ni para cocinar ni para producir, como si la tienen -y en abundancia- los barrios privados que en las últimas décadas –de la mano del multiempresario de los medios Carlos Vila, socio en sus negocios del ex diputado, ex privatizador, ex ministro del interior, ex peronista renovador, ex joven, etc. José Luis Manzano, han pululado en el Gran Mendoza para que allí vivan los "ganadores" del modelo.

En esta ciudad fragmentada, desigual, injusta, los que quieren apropiarse del agua, cuentan con el apoyo del gobierno provincial, que el año pasado presentó un Proyecto de Ley de Usos del suelo, hecha a medida para los empresarios inmobiliarios y las grandes empresas constructoras, dejando a los vecinos de los barrios a merced de su voluntad –y a la de la naturaleza, ya que las obras de defensa aluvional que se construyen en countries y barrios privados, desvían los torrentes formados en época de lluvias hacia los sectores más pobres de la ciudad.
Pero los vecinos no esperaron a que los tape el agua y comenzaron a organizarse. En abril de 2006, con los chicos y chicas del CAC –Centro de Aprendizaje Comunitario- y con la colaboración de los estudiantes de Geografía de la Universidad de Cuyo, los vecinos del barrio “La Favorita” hicieron un taller sobre la Ley de Usos del Suelo, rompiendo el aislamiento informativo, y generando espacios de discusión, formación y participación -tan declamados en el discurso de la mayoría de los planificadores urbanos, pero jamás puestos en práctica- luchando contra la concepción tecnocrática de que la producción de la ciudad es un problema de los especialistas.

Según cuentan los vecinos: “vimos que la Ley favorecía las inversiones en de barrios y emprendimientos privados, como los de nuestro ‘enemigo Vila’. Entonces juntamos firmas contra la Ley y armamos un folleto; porque charlando, vimos el riesgo que corríamos en el barrio con esta Ley, ya que como nuestras casas no están escrituradas, podrían fácilmente borradas del mapa” [i]

También se reconoció cómo la Ley hacía peligrar el abastecimiento del agua: "con este proyecto, el agua va a ser más, pero más para ellos, y a nosotros nos va a pasar por el costado..." dice Don Tapia, vecino del barrio.


O “por arriba” podría haber dicho. El drama de los aluviones es un problema histórico en el oeste de la capital mendocina; tanto, que fue el generador de una de las grandes experiencias de organización colectiva en torno de las necesidades urbanas de los vecinos, durante la década de los ’70.

El 4 de enero de 1970, un aluvión arrasa con toda la villa asentada en las márgenes del Canal Frías –que por entonces aún no estaba canalizado- dejando a toda la población sin sus viviendas y sin la totalidad de sus pertenencias, y cobrándose además la vida de al menos 24 pobladores.
Los vecinos son cobijados en la Capilla “Virgen del Valle”, en donde trabajan algunos sacerdotes nucleados en el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo –M.S.T.M- quienes "promovieron entre los evacuados la organización de una comisión provisoria de damnificados, la “Comisión de aluvionados”, que realizaría gestiones ante las autoridades municipales en demanda de un terreno donde asentarse, proponiendo el predio donde actualmente se ubica el barrio (V. de Luján), que en aquel momento se encontraba despoblado. Sin embargo, el gobierno se negaba a accederlos.[ii]

Ante la falta de respuestas concretas del gobierno, los vecinos organizados deciden ocuparlo y comenzar con la construcción del barrio: “dijimos ‘bueno, la forma es tomarlo, lotear y asentarnos. Y después vamos a ver cómo construimos las viviendas” relata uno de los entonces jóvenes protagonistas de aquella lucha.


Es así como el 7 de enero se ocupan los terrenos ubicados frente al Hospital Lencinas, procediendo a la demarcación de lotes que ocuparía cada familia. Unas pocas horas después, la policía desalojaba violentamente a los pobladores, quienes tuvieron que regresar a la Capilla.

Al día siguiente, el dictador de turno, General Onganía, y el Gobernador Blanco, tenían previsto recorrer las zonas afectadas por el aluvión. Los vecinos organizados aprovecharon la ocasión para manifestarse en reclamo por su derecho a una vivienda digna: “‘Casas sí, promesas no’; ‘casas y diques, no promesas’; ‘cinco días sin techo y sin soluciones’ decían los carteles que levantaba ‘la muchedumbre más numerosa que se reunió en toda la trayectoria de la gira’, según expresara un diario local”

Tras aquel “proto-escrache”, la multitud se movilizó a la casa de gobierno provincial, intentando obtener una entrevista con el gobernador para reclamar la entrega de carpas para albergar a las familias y la adjudicación de los terrenos ocupados para asentarse definitivamente, obteniendo –una vez más- la negativa de las autoridades, quienes “ofrecieron en cambio, un terreno donde los damnificados podrían instalarse provisoriamente, construyendo viviendas precarias. Esto fue rechazado por los vecinos, ya que ‘querían una solución definitiva y no crear nuevamente una villa miseria.”

Fue entonces que se decidió reforzar la lucha para ocupar los terrenos tomados: “nosotros sabíamos que sí o sí nos íbamos a meter, era una decisión. Si nos sacaban, ya estábamos al otro día alambrando los lotes! Queríamos vivir acá arriba, en la Villa del Parque.”

Cuando el gobierno ofreció a los damnificados trasladarse al Seminario de Lunlunta, en Lujan de Cuyo, los vecinos organizados, nucleados en la capilla Virgen del Valle, acamparon y resistieron en los terrenos ubicados detrás del Hospital Lencinas, en una experiencia que fuera definida por el cura párroco como “un ejercicio de ‘autogobierno’, donde cada uno participaba de la solución del problema. Sin embargo, todos tenían muy claro que esta instancia debía ser absolutamente transitoria: ‘nosotros dijimos que preferíamos la intemperie. ¿Por qué? Porque era la única manera que teníamos de presionar...”

La resistencia y la obstinación de los vecinos frente a la insensibilidad del gobierno tuvo sus frutos: “los terrenos fueron confiscados y cedidos al IPV para la construcción de las viviendas, que debían estar listas en 60 días. Expresaba un vecino: ‘el pueblo, la gente, había logrado lo que queríamos, de que queríamos acá las viviendas. Y se nos dio las viviendas.”

A pesar del paso de la dictadura, a pesar de los intentos de borrar de la memoria las luchas populares, la historia de lucha de los vecinos del barrio Virgen de Luján sigue viva en numerosas luchas de hoy, como las que protagonizan los vecinos del Barrio La Favorita.

Después del taller sobre la Ley de Usos del suelo, se realizó una nueva reunión en la que se discutieron los problemas que tienen en el barrio: el agua, las escrituras, el transporte, entre tantos otros: “Ahí se establecieron los temas más importantes a trabajar... Siguieron varias asambleas, se largaron varias ideas de qué hacer...” recuerda Ana, tallerista del CAC.

Entonces, el 4 de octubre se decidió hacer una movilización a la Casa de Gobierno. ¿Por qué? “porque las obras que exigimos son de tal envergadura que son pura responsabilidad del gobierno provincial...” Llegar a esto, cuenta Ana “llevó un trabajo muy fuerte de difusión acá en el barrio, que lo hicieron principalmente los chicos.”

Como cuenta Anahí, otra tallerista del CAC: “los chicos del taller de apoyo se re prendieron. Salimos casa por casa y gritaban: ‘Señoooora, señora, saaaalgaaa!!!!’ y le entregaban el panfletito con el tema del agua.”

Y la organización fue creciendo, se formó la Asamblea Interbarrial, se hicieron las reuniones por cuadra, y las asambleas fueron rotando de barrio en barrio, buscando la mejor forma operativa para que todos participen o, como dice Víctor, un vecino del barrio: “uniendo desde abajo lo que las diferencias que existen por arriba separan...”
Las asambleas y las reuniones por cuadra continuaron, y el 24 de octubre se hizo una segunda movilización, ya que el gobierno no había dado ninguna repuesta a las necesidades de los vecinos.

Pero la lucha tuvo sus frutos: “Por ahora, nos han dado parches... igual, eso lo logramos por las protestas que hemos hecho (...) desde la primera movilización que hicimos, no hubieron más cortes de agua” -afirma Jorge, “yo lo encuentro bueno. Hemos avanzado poco, pero hemos avanzado.”

Para darle más fuerza al reclamo, junto a las asambleas, los talleres y las movilizaciones, se hicieron otras actividades como el Festival del Agua, donde hubo teatro y actuaron músicos populares de la zona, contribuyendo así a la difusión de la problemática entre los demás vecinos, y en los demás barrios que tienen los mismos problemas.

Allí, en el Festival, se exhibió también un video realizado por el Noticiero Popular.
Es que aquí, en Mendoza, como en casi todas partes, los grandes medios jamás se han acercado al barrio a ver cuáles son las necesidades reales de la gente –y cuando lo hacen, deforman la realidad de manera canallesca- y “casualmente” los dueños del multimedios más poderoso de la región están en manos de... de Vila y Manzano, los mismos que promueven los grandes emprendimientos privados.

Por eso, las compañeras y compañeros de la CECA –Casa de la Expresión, la Cultura y el Arte- hace un tiempo atrás comenzaron con la experiencia de producir y difundir las noticias desde sus propias miradas y con sus propios medios, probando que la comunicación, tampoco es un tema de especialistas. Para eso, junto con los vecinos, con las organizaciones sociales de la ciudad y el campo, verdaderos protagonistas de la información, producen en formato de video los noticieros, y los difunden en los barrios, en los centros culturales, en las uniones vecinales y en las escuelas. Pero lejos de conformarse con esta forma ingeniosa de multiplicar la comunicación popular han ido más lejos, y desde hace un año difunden el noticiero popular a través de la estación repetidora del Canal 7 de Buenos Aires “Ojos del Plata”, de la localidad de Potrerillos, brindándoles a los vecinos de esa zona cordillerana una alternativa al discurso hegemónico del canal oficial.

En la casa que la CECA tiene en Mendoza, además, funciona un Biblioteca Popular y una videoteca, en la que se reúnen producciones actuales y un buen número de videos que rescatan las luchas populares de otros tiempos. Es que para romper el aislamiento y el silencio es fundamental el ejercicio de la memoria. Como lo ejercen en la CECA y en el CAC, y como lo hacen en “El Hombrito” rincón de la cultura del barrio La Estanzuela, en el departamento de Godoy Cruz.

La Estanzuela es un barrio que fuera levantado a raíz del terremoto de 1985, y que, según cuentan sus habitantes, es el barrio construido mediante un único plan de viviendas, más grande de Sudamérica. Allí, como en los restantes barrios del Gran Mendoza, los vecinos también se organizan para reclamar por sus derechos. En “El Hombrito” se realizan talleres infantiles, reuniones de vecinos y funciona, además, la Biblioteca Popular León Gieco.

El último 24 de marzo, al cumplirse 31 años del golpe genocida, los vecinos de este barrio decidieron hacer otro ejercicio de memoria y bautizaron a la cuadra del “Boulevard Lago Hermoso” (un nombre puesto por los burócratas, y que para los vecinos no significa demasiado) como “Paseo de la memoria”. Los días previos construyeron un monolito frente a este “rincón de la cultura”, y el sábado 24 descubrieron una placa conmemorativa.


Es que en el CAC, en la CECA, en El Hombrito, como en tantos otros colectivos culturales y organizaciones sociales, la memoria se ejerce en la lucha de cada día, con el trabajo compartido, con la fuerza de la movilización. Con la convicción de que es necesario organizarse y luchar, algo para lo que, los vecinos de los barrios de Mendoza, son especialistas.

[i] Los textos fueron tomados del folleto “AGUAnte La Favorita” realizado por el CAC del barrio La Favorita, que resume las luchas de este barrio mendocino en sus reclamos por el servicio de agua.


[ii] Las citas textuales, así como el conjunto de la información sobre este tema fue tomada de: Baraldo Natalia, Conflictos y organización barrial en los tiempos del cielo y del asalto. Mendoza 1969-1973, en: AAVV, Mendoza’70. Tierra del sol y de luchas populares. Manuel Suárez editor. Avellaneda, 2006

Texto: Sergio

Fotos: Javier